lunes, 12 de enero de 2009

BAÑOS DE LA ENCINA EN VUELO



El término municipal de Baños de la Encina se encuentra en la parte nord-occidental de la provincia, a unos 53 kilómetros de la capital y con una altitud de 420 metros. Su superficie es de unos 394’50 kilómetros cuadrados aproximadamente, y tiene una población de 2.756 habitantes.

El municipio de Baños de la Encina fue declarado en 1967 conjunto Histórico – Artístico.

De su historia medieval, habría que destacar su Castillo Califal construido con arcilla, arena, cal y piedras pequeñas (esta mezcla recibe el nombre de tapial). El castillo tiene catorce torres, aunque parece ser que anteriormente tenía quince y que ésta última fue sustituida por una torre del homenaje que actualmente existe.

La inscripción del castillo en la que su constructor dejó escrito cuándo se hizo, se conserva actualmente en el Museo Arqueológico nacional; fue el califa al- Hakam quien ordenó construirlo.

Destacaremos la Iglesia Parroquial de San Mateo, cuya portada lateral es de estilo gótico, mientras que la principal es manierista. Su torre de base octogonal, tiene tres cuerpos y está rematada por pináculos.

De las antiguas ermitas de Baños, se conservan la d la Virgen de la Encina, de origen medieval y restaurada en el siglo XVII; la de Jesús del Camino y la del Cristo del Llano con un impresionante camarín barroco.

El edificio del Ayuntamiento tiene la fachada de sillería y el arco de medio punto.

Destacan también palacios y casas señoriales de los siglos XVI y XVIII como la Casa de Caridad Zambrano, la Casa de los Pérez Caballero, Casa de los Salcedo.
El origen del nombre de Baños deriva de la riqueza acuífera del subsuelo de la zona que riega su término con un rosario de pozos y fuentes naturales. La milenaria historia de la población, arranca en el Neolítico con las pinturas rupestres encontradas al norte de su término municipal, que son las primeras huellas dejadas por el hombre. En el II milenio a. C. la minería comienza en los yacimientos de Baños, ricos en cobre y bronce, que dieron lugar a la formación de una organización social que continuó hasta la fundación de Cartago. Durante el Imperio Romano se comenzó la explotación de las minas de plata que decayó juntamente con el Imperio. Huellas de éste pasado minero lo encontramos en El Centenillo, pedanía de Baños de la Encina. Con el declinar de la minería se intensifica la explotación agrícola, convirtiéndose, en la Edad Media, en un paraíso de agua y huertas. En 1225 Fernando III de Castilla toma posesión de la villa, convirtiéndose por su estratégica situación, entre la Meseta y Andalucía, en una importante vía de comunicación. Durante el siglo XV fue escenario de enfrentamientos entre el Condes Iranzo y los maestres de las Ordenes de Calatrava y Santiago, que reflejaban el enfrentamiento entre la nobleza feudal y el Estado Moderno. A finales del siglo XVII y principios del XVIII la villa toma un nuevo impulso con la intensificación de la agricultura y la ganadería. Pero a finales de este siglo de oro se producen una serie de acontecimientos que merman la riqueza de la villa, en 1767 se esquilma su territorio para la creación de Guarromán, Carboneros, La Carolina y Santa Elena, que nacieron por el Plan de Nuevas Poblaciones de Sierra Morena; en 1835 la desamortización de Mendizabal, y en 1855 la Civil o de Madoz acaban definitivamente con el Bien del Común.


Añoranza

De luna a luna yo trabajo, vivo.

Ruido estridente, exigente, ¡deprisa…

! Ya es tarde me dice, vamos, ¡deprisa…!

el sol aún no salió, antes vivo.

Temprano, sin arado, sin cultivo.

Ya es, tarde, vamos, me dice, ¡deprisa…!

Frío trabajo acaricio, piel lisa,

frío metal, tornillos. Sin sol vivo.

Lloro yo por no verte ¡sol naciente!

Sol, sudor, olor a finca labrada.

¡Me sacude este sonido hiriente!

Campo yo era, lo veo en mi frente,

mi voluntad dice estar ya cansada,

campo, no te borro yo de mi mente

jueves, 8 de enero de 2009

MEDIAS DE COLORES











MEDIAS DE COLORES

Me preguntas si te quiero María Encina
¿Y tú lo has duda´o alguna vez?
¿Por qué no te traigo flores, ni te llevo a cenar?
Porque la Antonia siempre restregándote está,
lo que la quiere José y lo que le va a comprar.
¡Mujer! que soy hombre de campo.
Me enseñaron na´ más, a trabajar y trabajar.
“Que a tu familia no le falte nunca el pan”
eso me dijo mi padre y nunca os ha de faltar.
Flores no te he traído nunca, eso es verdad.
¿Te acuerdas cuando te traje aquel rosal?
Aquel, que plantamos juntos
porque las espinas no podías tocar.
¿Quién te lo ha da´o? qué hermosísimo rosal,
¡tu amigo el jardinero! no hubo más.
¡Fui a la Quinta Miguelico a comprar aquel rosal!
Pa´ que no te faltaran flores,
con las manos que tienes pa´ las plantas,
rosas rojas no te iban a faltar.
Que yo no tengo una perrilla,
te di todo el jornal, que pa un café
a tú monedero, voy a rebuscar.
Qué sí te quiero María Encina, no lo dudes más.
Qué no te lo digo nunca, eso también es verdad,
sabes que esas cosas a mi no se me dan…
Porque guapa, estás guapa, eso siempre,
¡con esas medias! hay que mirarte na´ más,
que uno no es tonto y sabe comparar…
Qué te quiero, te quiero más que a na´.
¡Mujer! que soy hombre de ara´o
me enseñaron na´más, a trabajar.
Pa´ que a ti no te falte ni medias de colores.
Esa es mi falta ¡ya está…!
¡Ea ya lo he dicho! No me salió mu´ mal.
Bueno, ¡mañana se lo digo, mañana! Me voy a trabajar.




Todos los hombres no son capaces de decir lo que sienten, eso es así, escribí esto para todas las Marías Encinas, para todas las mujeres que se puedan quejar de la falta de detalles de sus maridos.

GRACIAS A TI NUNCA ME FALTÓ NADA...










miércoles, 7 de enero de 2009

Recordando al Maestro José “Castaño”









Recordando al Maestro José "Castaño"





El MAESTRO “El Niño de Baños”.

Libre como el toro bravo.

Sin ataduras, dando pases a la vida.

Torero no hay quién lo dude en Baños.

Con elegancia toreo a la muerte…

De grana y oro marchaste,

torero con orgullo te llamaste

porque, lo vivistes, torero .

Recordando al maestro José “Castaño”

Brindo estos renglones a su coraje,

no tuvo amarres ni dueños,

sólo vivió por su sueños,

y fue torero EL NIÑO DE BAÑOS.





Unos Esclavos en el Castillo de Baños, el TORERO con sus amigos .


martes, 6 de enero de 2009

ALMA MORA


ALMA MORA
Ana Ortiz Rodríguez
Accésit Ier Certamen Relato Corto y Cuento
“Paisajes Dormidos”, Modalidad Mayores
Baños de la Encina
ALMA MORA




Cuentan, que en los tiempos en el que el castillo de Baños de la Encina se encontraba en poder de los moros, hubo una encarnizada batalla entre moros y cristianos, en la cual los cristianos fueron atacados y vencidos cruelmente. Un capitán llamado Farax,, hombre valeroso de complexión fuerte, armado y cubierto de sangre cristiana, deambulaba entristecido por el escenario de la sangrienta cruzada. Se encontró un bebé, que lloraba si cesar junto a su madre, una hermosa joven, que yacía en el suelo en un charco de sangre. La joven lo había protegido con su cuerpo salvándole la vida, y el capitán moro sintió algo en su interior que le hizo coger a la criatura, la introdujo entre sus ropas y se marchó de aquel espeluznante lugar.

Cabalgó hasta la fortaleza de Bûry al-Hamma donde vivía, llevando al bebé junto a su pecho, el cual al movimiento del caballo y el calor del cuerpo de su salvador, dormía tranquilo. Cuando llegó se lo entregó a su esclava Débora (una cristiana cautiva) que cuidaba a su hijo Omar, ya que su esposa había muerto desgraciadamente en el alumbramiento.
-Mujer, cuida a esta criatura como si fuese tuya –dijo Farax, y se lo entregó sin mirarlo. Estaba ensangrentado, el olor le hacía recordar lo dantesco que había sido el día anterior; apenas se le veía el rostro sólo la sangre de su madre que ya estaba seca pedía clemencia -es muy pequeño –musitó la esclava confundida. Débora lo abrazo y se lo llevó, preparó un lebrillo de barro con agua tibia y sumergió en este al bebé que empezaba a llorar; al lavarlo descubrió que era una niña, de pelo fino y escaso, apenas una pelusilla clara, de ojos azules. La llamó Lía, la custodiaría como si fuese su propia hija, pensó ilusionada. Omar sólo tenía un año, era un chico sano y fuerte, alegre y juguetón, a él no podía enseñarle la doctrina de Cristo pero lo haría ahora en secreto con Lía, su pequeña.
.
Farax nunca prestó demasiada atención a Omar ni a Lía, de eso se encargaba Débora, él se encontraba demasiado ocupado en pleitos con los cristianos e incluso con los mismos musulmanes ya que había bastantes discrepancias entre ellos. Débora crió y educó con todo su amor y dedicación a ambos niños sin distinción. Omar era educado en la fe de Mahoma por su instructor, y Lía en la cristiana por Débora. Muchas veces Omar que era muy curioso, escuchaba a escondidas entre las tinajas, sentado en el suelo; los relatos que la esclava contaba a la niña mientras la tenía en sus brazos, quedando éste apasionado ante aquel gran hombre llamado Jesús el Nazareno que curaba enfermos y amaba a todos.

Los niños crecían con muchos mimos y cuidados. A Débora le parecía que demasiado rápido, cuando fuesen mayores no podría protegerlos igual que ahora. Jugaban en los alrededores de la fortaleza, corrían por sus quince torres, y en vez de caer por ellas parecían protegerlos como si cada almena fuese su guardiana. Había mucha agua en sus alrededores, manaba el agua por doquier cristalina y pura, medicinales decían los médicos, según donde tuvieses el mal debías tomar el agua de una fuente u otra. Junto a éstas, Sierra Morena con su flora y fauna los abrazaba con sus magnificas encinas y jaras; cuando los niños se introducían en ella, luchando, en sus juegos de colosales guerreros, con sus espadas de madera en alto, luchaban, gritaban, reían… Omar siempre se rendía para que Lía fuese la vencedora, terminara contenta y no llorara. Los acompañaba siempre un servidor de Farax llamado Al-Haken “El tuerto” que había perdido un ojo en un batalla; un hombre de temperamento fuerte, de edad avanzada para luchar en un cruzada, no para defender a dos jovencitos; perspicaz y fiel a Farax, le correspondía protegerlos y así lo haría hasta su muerte. El agua en verano era su mayor distracción, se bañaban en el río Rumblar, pequeño pero bello, limpio y noble, mientras su vigilante dormitaba a la sombra de una gran encina, ellos sofocaban el calor asfixiante del verano mientras se divertían. Siempre se habían bañado sin ropa pero Lía empezó a sentir vergüenza y se bañaba con una camisa blanca de lino, que aun hacía más hermoso su cuerpo cuando se mojaba por el agua. Lía siempre estaba riendo, todo la sorprendía y entusiasmaba. Omar era para ella aire que respiraba.

Omar comenzó a sentir algo en el estomago que nunca había sentido, Al-Haken le dijo que eso era amor; -no es nada de cuidado, eso es bueno si es correspondido -murmuró con una sonrisa burlona. Ahora eran adolescentes, permanecían más tiempo callados, paseaban más, conversaban de lo diferente que debía ser su Dios para que se odiaran tanto moros y cristianos, ellos no llegaban a entenderlo. Lía que nunca se sintió prisionera en la fortaleza, gracias al amor de Débora, ahora se sentía atrapada y confusa con deseos y pensamientos que la inquietaban, en realidad pensó que era otra cristiana cautiva como Débora, ni más ni menos. Farax no era su padre ni la trataba como tal aunque la protegía indudablemente. Ni siquiera tenían un mismo Dios ¿Cuál era su papel en aquel sitio? ¿Quién era su familia? ¿Donde estarían…? Todo le parecía diferente a cuando era pequeña.

Hubo una gran batalla en la que los moros fueron derrotados y la fortaleza conquistada por los cristianos, teniendo que abandonar apresuradamente la fortaleza, pero nuevamente fue reconquistada por los musulmanes regresando a ésta con la intención de no abandonarla nunca más.

Omar se había convertido en un valeroso guerrero, su aspecto era extraordinario: alto, corpulento, con barba y pelo negro, ojos rasgados y castaños de mirada penetrante. Lía era una joven tan hermosa que sólo mirarla hechizaba; cabello ondulado, largo y rubio, con piel delicada y suave, alta, delgada, bien formada, e inteligente.

La situación estaba muy revuelta en los últimos tiempos. En la fortaleza se reunieron el rey cristiano Fernando III y el emir de Baeza, un ir y venir de caballeros y moriscos, hacía que las pocas mujeres de la fortaleza permanecieran ocultas, temerosas ante los acontecimientos venideros.

Los jóvenes se veían menos, ya que Omar estaba junto a su padre que le enseñaba a luchar con auténtico frenesí, Lía esperaba anhelante su regreso, subida a las almenas, vigilaba los caminos que lo traerían de vuelta a casa. A su regreso, Omar trajo un precioso corcel negro para Lía, era su reglo de cumpleaños, hacía diecinueve que Farax la encontró. La muchacha encantada no sabía que decir, abrazó el cuello de Omar lo besaba sin cesar, reía, lloraba, era feliz. Al caballo lo llamó Azabache y con él daba largos paseos. No siempre eran vigilados por Al-Haken ya eran mayores para cuidarse y Omar se irritaba cuando no los dejaban ir solos; él era un soldado, más que suficiente para cuidar de Lía.

Un día mientras se bañaban en el río encontrándose solos, Omar comenzó a jugar en el agua pero sus juegos terminaron siendo de una pasión desenfrenada, juntos fueron los seres más felices de la tierra.

El joven Omar contó a su padre sus sentimientos, -eso es absurdo, un moro y una cristiana –dijo el padre enfurecido -tengo pensado para ti una boda musulmana con una de las hijas del emir –dijo nuevamente el padre –usted salvó su vida ¿por qué? –no para que fuese tu esposa, hijo a veces mientras luchas sin quererlo piensas en tu familia, procura no hacerlo nunca, pues te hará sufrir y compadecerte de tu enemigo; por eso la salvé, te vi a ti.

Débora enseguida advirtió el embarazo de Lía y la ayudó a ocultarlo con ropas más amplias pellizcando sus mejillas, coloreándolas artificialmente. Omar no estaba en la fortaleza casi nunca, siempre con rencillas y batallas, sabiendo las intenciones de su padre respecto a su futuro estaba confuso, desesperado sin saber que hacer aun no siendo conocedor del estado de Lía ya que ésta se lo ocultó, porque si Farax se enterase puede que esta vez no fuese tan compasivo.

21 de septiembre de 1225, una noche, una tormenta de verano despertó a Lía estremeciéndola, presentía que algo terrible iba a suceder, comenzó a sentirse mal, su corazón se agitaba y un desosiego la invadía, comenzó a sentir dolores, había llegado la hora del parto, Débora la tranquilizó, preparando lo necesario: fue al aljibe y puso agua a calentar, sacó trapos blancos de una caja de madera, también la ropa el bebé que a escondidas cosieron las dos durante el embarazo. Decidió llamar Omar y revelarle el secreto ya que desde aquella tarde en el río no se había visto a solas con Lía. El notaba que estaba mas guapa decía; su cara era más tersa y bonita que nunca. El parto fue rápido, nació un varón de piel morena y ojos negros, se le veía sano, al lavarlo Débora observó que había un gran lunar muy oscuro en el muslo de la pierna derecha, también lo tenía su padre y todos sus antepasados. Con el ruido de la tormenta nadie escuchó nada y el secreto seguía guardado. A la mañana siguiente ocurrió algo inesperado para las dos cristianas que debería ser estupendo, eran libres, la fortaleza era reconquistada por el rey cristiano. Los musulmanes debían marchar de inmediato ya que su vida corría peligro al menos que algunos quisieran convertirse al cristianismo. Omar no sabía quien era en realidad ni cual era su autentica fe, sólo sabía que sin su hijo y sin Lía la vida carecía de valor para él.

Decidido por la conversión, y el desacato a la fe de Mahoma, fue a comunicárselo a su padre. –Antes muerto –dijo el padre incrédulo –mi vida esta aquí padre, y mi alma no se marchará nunca de esta fortaleza aunque muera estará entre estas torres para siempre, lo juro.

Colérico, Farax sacó una daga de entre sus ropas, Al-Haken que estaba junto a ellos haciendo los últimos preparativos advirtió lo que se disponía a hacer y sin poder hacer nada vio como Farax dando un aterrador grito – ¡antes te he de matar yo¡ la enterró en el pecho del hijo amado –sacando con rabia la daga del cuerpo, calló al suelo y lloró amargamente junto a Omar su único hijo. El dolor que sintió es inenarrable, dicen que nunca hubo trovador que supiera describirlo. Su fiel servidor Al-Haken envolvió el cuerpo en un lienzo blanco y lo guardó en un carro con sus pertenencias
Las dos cristianas, cuando supieron lo ocurrido maldecían a Farax “el que le quita la vida a un hijo no merece vivir el” exigieron poder ver el cuerpo por última vez, no siendo permitido por el padre que las declaró culpables de la desdicha. Al día siguiente se marchó todo el morisco, ni uno solo quedó, con lágrimas en los ojos, con pena en el corazón Farax juró; que algún día volverán, que la fortaleza por los siglos permanecería, siempre mora será ya que se llevaba el cuerpo del hijo pero no su alma , esta allí permanecería.

El hijo de Omar y Lía se llamo Mateo. Lía resulto ser hija de un caballero castellano, ya que en la fortaleza fue reconocida, por éste, ante el asombroso parecido que la hija tenía con la madre. Al saber de la procedencia del hijo el padre pretendía mandarlos a ambos a un monasterio de Castilla, para dar a Dios las gracias por su hallazgo, siendo la hija monja y el hijo de sangre mora fruto de un amor inconveniente, debía ser entregado a los monjes para que cuando fuese mayor, él rogara por el agravio del padre hereje.

Lía padeció una extraña enfermedad, su mente permanecía ausente, escuchaba voces que la llamaban sin descaso, era el espíritu de Omar que lloraba por que no tenía a su amada junto a él; la voz cada vez se hacía más insistente, no podía dormir ni de noche ni de día. No podía alimentar a su hijo por sus pechos enfermos, no comía, deliraba por la fiebre.

Un día salió de la fortaleza dejando al niño con Débora, lo beso y abrazó –cuídalo como hiciste conmigo –dijo con la mirada perdida. Estaba desamparada, siempre había estado con Omar, le amaba tanto que no sabía vivir sin el; y aquel hombre que decía ser su padre, no la quería a su lado.
Una mañana del frío noviembre de 1225, montó a Azabache dirigiéndose al río. Mientras cabalgaba escuchaba la voz que la llamaba “Lía, Lía, amor mío” cuando llegó se desnudó sin sentir ningún frío, comenzaba a llover –son sus lagrimas –dijo boquiabierta. Sin dejar de oírlo se introdujo suavemente en el agua, allí estaba él, la estaba esperando -ven ven -y abrazándose a su amado sintió el calor de su piel, sus besos. Ya no sentía miedo, era feliz, allí desapareció.

Después de una sospechada búsqueda encontraron al caballo junto al río, las sandalias cuidadosamente colocadas y la ropa. Dicen que su cuerpo nunca fue encontrado que las aguas no lo devolvieron.

El caballero castellano don Rodrigo, un año después murió de pena, al pensar que no quería tener a su hija junto a él, y por eso Dios nuevamente se la había robado. Teniendo que proteger a su nieto dicen que todos los bienes de la familia fueron para Mateo. Débora estuvo con él hasta su muerte, fue a los noventa años, ella le contó todo lo ocurrido a sus padres, Mateo vivió holgadamente, y muchas generaciones también.

Durante mucho tiempo hubo gente que vio paseando a dos jóvenes de la mano vestidos de blanco, por las almenas del castillo, y que cuando les llamaban la atención, desaparecían, que del castillo no se marchan y que aun están en el. Otros que la silueta de Lía se veía sentada junto a una fuente cercana a la fortaleza para así poder ver a su hijo jugar y crecer, que aún hoy la fuente está encantada “la fuente del Pilarejo”.

Se decía que el hijo de ambos nunca se fue de Baños, ya que el juramento de su padre le tenía encadenado a esta tierra, y que hoy en día sus descendientes lo siguen estando; no se sabe quienes son, se les podría reconocer porque siguen teniendo aquel mismo gran lunar en la pierna derecha; que de Baños no se marcharán, y así será mientras quede un trozo de esta bellísima fortaleza, habitando por siempre en ella, un alma mora.


Este cuento se publicó en el programa de festejos de las FIESTAS DE PRIMAVERA

En Honor de Ntra. Sra. De la Encina y Ntro. Padre Jesús del Llano. Mayo 2008

domingo, 4 de enero de 2009

Año 2008 - Una Romería para recordar



Año 2008 - Una Romería para recordar






En este año me han ocurrido muchas cosas, creo que a sido uno de los mejores de mi vida. En esta entrada tengo que contar con orgullo mi ingreso en la directiva de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús del Llano y Ntra. Sra. de la Encina. En las elecciones de este año me incorporo en la nueva directiva como vocal. Dª Antonia Lechuga Rodríguez, como nueva presidenta de esta Cofradía. Es para mí una satisfacción trabajar en ella.

Llegó la feria de 2008. Alguno puede interpretar que la directiva sólo sabe lucir palmito y Cetro. Yo quiero hoy contar como trabaja esta directiva, Hermana Mayor, entrante y demás hermanas de la Virgen de la Encina, antes de las procesiones y la romería. Unos días antes fuimos a limpiar la Ermita de Jesús del Camino y el Santuario de la Virgen de la Encina. No había música, vestidos de lujo, ni Cetros, y sí muchas ganas de trabajar para que las Ermitas quedaran perfectas para recibir un año más a Ntra. Sra. de la Encina. Había mucho polvo acumulado de todo un año. La imagen que queda en mi recuerdo; era un lindo compás de escobas bailando y nosotras en medio de la Ermita envueltas como en una nube o niebla de polvareda que cubría todo el templo y en esa nube todas juntas hablando y trabajando con mucha alegría. Tuvimos que ir otro día ya con el polvo aplacado, se quitó con esmero de puertas y bancos, se pintó lo que estaba estropeado.Con verdadero cuidado se limpiaron imágenes y se colocaron paños de altar blanquísimos y perfectamente planchados por la hermana mayor. Trajeron agua del pueblo en una cuba y todo quedó limpio y preparado para el gran día NUESTRA ROMERÍA. Después la hermana mayor Fina del Moral nos invitó a una riquísima merienda para reponer las simuladas fuerzas en el atrio de la Ermita.


El día 8 de mayo fue la ofrenda y la bendición de estadales. Hubo mucho trabajo, después de quitarse el vestido de gitana y sin que nadie los viese, seleccionaron flores para el arreglo de la Virgen para la romería. Yo no estuve ese día y bastante que lo sentí, pero se caso mi sobrino ¡no pudo elegir otro día!


Hacía 40 años que no me vestía de gitana.


Recuerdo mi vestido blanco con cintas de colores, rojas, amarillas y verdes, tenían que lavar por separado las cintas de raso porque éstas desteñían y la tela blanca almidonarla para que quedase con cuerpo. Esta fotografía la hizo Gumersindo "El Retratista" en 1968. Aparezco enfadada en el caballito. Mi hermana María que era la mayor y la que se ocupaba de arreglarme, me preguntó por que estaba tan seria y no sonreía, contesté "yo no conozco a ese hombre"












Año 1968





Cuarenta años después



Llegó el día 9 de mayo, día de la romería. Ese día acompañaba con Encarna Navarro como miembros de la junta directiva a la presidenta, nuestra querida Antoñita Lechuga, gran mujer.



Ese día sentí como una luz me envolvía, lo dediqué entero a mí y acompañar a mi Virgen. De una manera diferente a como yo lo hacía siempre; que era igual que los almonteños, esperaba que abrieran la puerta de la iglesia para colocarme en su varal y ser portadora de la imagen; así lo hacíamos siempre Encarna y yo era lo único que sentíamos, no llevarla en nuestro hombro.



Cuando me vestí, yo que soy de poca gracia a la hora de arreglarme, la flor se colocó sola y retocando el maquillaje de la noche anterior ¡ya estaba lista! Me puse mi falda y mi cinturón, éste era un regalo especial. Alberto el hijo de una de mis mejores amigas, me lo hizo con sus manos con todo su cariño; sólo a su novia Macarena y “para la de los rezos” dijo. Él sufrió un grave accidente del que gracias a Dios se había recuperado milagrosamente ya que fue muy grave y estuvo en la U.C.I. Él sabía cuánto oré y rogué por él.
Cuando iba a recoger a la hermana mayor, mi amigo Manuel me colocó el cinturón correctamente, yo no sabía cómo debía enlazarse. Fui calle abajo con el entusiasmo de una niña de seis años. Allí estaba ya mi amiga Teresa Espinosa Montes con su cámara de fotos para inmortalizar el momento. Días después me hizo un una bonita presentación con aquellas fotos; el título era UNA ROMERÍA PARA RECORDAR. Este escrito va dedicada a ella, que supo ver lo importante que fue ese día para mí, y a pesar de su timidez no le importó ponerse en primera fila para hacer aquellas fotos.



Encarna Navarro, Antoñita Lechuga, Ana Ortiz.
La fotografía es de mi querido amigo José María Valle, la fecha está mal era 9/5/2008


Ir en el acompañamiento. Yo pensé que me haría sentir incómoda, pero todo lo contrario, me sentí feliz con el Cetro en la mano, honrada por llevarlo. El camino hasta el Santuario fue como siempre muy emotivo; muchas cosas en mi vida le he pedido a la Virgen, este año le di las gracias por tantas cosas… Ramona Ortiz, Fina del Moral, Encarna Navarro,Antoñita Lechuga, Ana Ortiz, Juani, Maite Agudo, la niña Marina Navarro

Hacía muchos años que no escuchaba la misa en su Ermita, el día anterior la escuchaba en el pueblo ya que después de hacer el camino con la Señora, procuraba atender a mis hijos que se levantaban muy temprano para tocar con la banda Diana Floreada, les ponía de comer y preparábamos todas las amigas la mesa. Este año me tomaría el día de asuntos propios y estuve en la celebración de la Eucaristía, procesión, todo…

Después todos los amigos comimos, reímos y bailamos sobre todo yo que este año aprendí a bailar sevillanas, éste era otro de mis sueños.

Comenzó a llover y tuvimos que marcharnos pronto. Pronto escampó y en San Marcos (entrada del pueblo) esperamos el regreso de la Virgen. Ese intervalo lo pasamos parrandeado. Allí le di las gracias a mi amigo Bernabé Sebastián por cuidar de mi marido, encargo que llevaba tiempo dándole para que mi día de asuntos propios no le estropeara la fiesta a mi amantísimo esposo.


Cuando la Virgen llegó de regreso a la parroquia, me di cuenta el extraordinario día que había vivido. Esta sin duda fue una romería para recordar.

















¡VIVA LA VIRGEN DE LA ENCINA!

¡VIVA LA CHIQUITILLA DE LOS OLIVARES!

GUAPA, GUAPA Y GUAPA!

jueves, 1 de enero de 2009

SE ENAMORÓ LA LUNA


AMOR


Me enamoré de ti.

sólo un instante me acaricias.

Yo la noche, tú el día.

Un momento tu piel, la mía.

¿Por qué amor no eres mi amante?

¿si me acerco a ti moriría?

Yo la noche, tú el día.

Tus ojos fuego ¡amor de medio día!

¡Ay amor! quiero eclipsarme un segundo,

que el día sea noche y la noche día,

la noche dócil, el día ardiente,

la luna y el sol amándose morirían.
Ana Ortiz Rodríguez

lunes, 29 de diciembre de 2008

Cartas de amor me traías




Publicado: FORO LITERARIO DE BAÑOS DE LA ENCINA Mar Nov 18, 2008 9:08 am Título del mensaje: Cartas de amor me traías.
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Cartas de amor me traías.
Yo tus pasos escuchaba.
Cartas de amor me traías,
me mirabas y me sonreías,
besos, caricias tenían.
Hombre portador de sueños;
amante de cada día,
del amanecer sereno,
lo cotidiano, ¡alegría!
Hombre bueno, alegre y cordial.
Tu Viña, tu gente, nada más.
De caminar contento, sí.
Cartas de amor me traías...

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Este poema está dedicado a Juanito “Mariano” en el primer aniveresario de su muerte. Una persona entrañable y querida.

jueves, 25 de diciembre de 2008





Baños de la Encina
Navidad de 1970.


Recuerdo que hacía mucho frío, mis manos, mi nariz, estaban rojas y heladas. Había llovido mucho y el agua corría por las calles. Jugábamos en éstas a los barquitos de papel; echábamos trozos de diferentes colores al arroyo y éstos bajaban calle abajo con mucha rapidez, el mío era de color rojo e iba el segundo. Corríamos al compás del agua y la agitación era cada vez más fuerte, sólo quedaban unos metros para llegar “Al Barranco”, allí terminaría la carrera, nuestros barcos caerían y no los podríamos seguir, el mío llegó el tercero a la meta, ¡otra vez sería...!


Cuando volví a casa con los colegiales y los calcetines empapados mi hermana mayor tenía una sorpresa para mí. Aquel gran Belén que miré tanto tiempo en la vitrina de la tienda de Pedro Ortega: El Nacimiento, los pastorcillos con las ovejas, el molinero y su molino, el herrero, el puente, el río con sus patitos, la mujer lavando la ropa, el pescador con su caña, el palacio de Herodes, tres Reyes Magos, que venían de canino desde Oriente en sus camellos, aquel hombrecito con los pantalones abajo que se le veía el trasero… ¡estaba sobre de la mesa del comedor! No podía creerlo, mi hermana consiguió que la chacha le diese el dinero para comprarlo. Sólo le alcanzó para cinco figuras: San José, la Virgen María, el Niño Jesús y como no, la mula y el buey. Lo pondría en una canasta que le regaló para llevar los huevos, María “La Crista” (gitana canastera que vivía en Baños). Bajamos las dos a la cuadra y llenamos la canasta de paja del pesebre. Con un cuidado enorme Mari fue colocando las figuritas, a mí me dejó poner al Niño; mis manos temblaban, no sé si era por el frío o la emoción al tener al niño Dios entre mis manos. No teníamos estrella. Mi madre nos hizo una de cartón, abrió una tableta de chocolate y con mucho cuidado de no arrugar la envoltura cogió el papel de platina y nos forró la estrella. ¡Brillaba igual que la de la tienda! Pusimos la canasta encima de un pedestal en el primer portal de la casa para que todos nada más entrar lo viesen.

La casa olía a Navidad. Mi madre iba todos los años al horno del Serio hacer los mantecados típicos, sus formas eran de estrella, otros en forma de luna o redondos. El aroma era hechicero: una maleta antigua de madera color caoba se llenaba de aquellos riquísimos dulces. Todos mis hermanos venían del campo hambrientos, para reponer fuerzas la primera cosa que hacían era visitar aquella maleta, cogían un mantecado encina de otro hasta cuatro, y se iban, llegaba otro y así… El 22 de diciembre, nos podía tocar la lotería, pero mi madre decía que no nos tocaría, y ella no se equivocaba nunca. Mi padre había comprado una papeleta para la rifa de una cesta de Navidad en el bar de Ramiro a unos nenes que le insistieron mucho. La lotería no nos tocó, pero nos tocó aquella estupenda cesta. La cesta era de rafia, adornada con cintas rojas, ésta había estado dos meses luciéndose en el escaparate del comercio de Paco Valle. Yo nunca pensé que la cesta iría a parar a mi casa. Tenía de todo: alfajor, hojaldres, roscos de vino, polvorones, dos grandes tripas de salchichón extra, latillas, anís, brandi, una botella preciosa de un licor verde, mi padre dijo no era para niños, vino dulce del que sí podía probar un poquito, sidra… no faltaba de nada. Llegó el 24, Nochebuena. Eran las tres de la tarde y ocurrió lo mejor que nos podía suceder. Mi hermano que estaba en la mili y no le daban permiso ese día, se presentó de imprevisto dándonos una gran sorpresa, sobre todo a mis padres que aunque no lo decían, estaban tristes por su ausencia. Mi madre muy temprano mató y desplumó tres gallinas moras que ya no ponían, en una gran cuajadera las guisó en pepitoria, el olor de las almendras fritas, el vino… la casa olía a gloria bendita. Los postres estaban colocados encima del aparador del comedor: un perol con calostros que le gustaban al militar, una gran fuente con membrillos en almíbar (siempre nos los regalaban “Los Pepinollos”) y varios tazones de un riquísimo arroz con leche. Mi madre me reñía porque me gustaba acercarme a oler todos los dulces. Hoy puedo recordar perfectamente aquellos aromas solo con cerrar los ojos. Todavía con sol salimos a pedir el aguinaldo de puerta en puerta, una buena partía de críos. Con las pesetas que conseguimos, fuimos al estanco de Paquito “Juan Rafael” y lo dilapidamos en caramelos de todos los sabores chicles... Después de cenar, lo que con tanto amor había preparado mi madre, fuimos a la Misa del Gallo. No vi al gallo en toda la misa, por mucho que pregunté a mi hermana cuando salía, ella sonreía y no me decía cuando. A quien sí vi fue al Niño Jesús incluso le di un beso en la rodilla. Después vinieron a casa los amigos de mis hermanos, los vecinos, la cesta se vació e invitamos a todo el mundo. Francisco “El alegre” subió el tocadiscos, bailamos, cantamos villancicos, reímos. Yo creo que el poquillo vino dulce que me dejaron probar algo tuvo que ver en las gracias que hice esa noche y que todos me reían.

Nunca supe por qué era tan primordial que en invierno la merendica fuese todos los días pan con chocolate. ¿Por qué a los Reyes les gusta que los niños coman chocolate? Nunca me contestó nadie a esa pregunta. Pero la verdad era que aquel juguete que estaba al lado de las tabletas de chocolate en la tienda de Isabel “Paniagua” el día 6 de enero, ¡Allí sobre de mis piernas estaba el ansiado juguete! Era el mejor día del año; a Miguel le trajeron los Reyes las pistolas de Bonanza y no una como el pidió, sino dos con su estrella… se pasó el día dándome tiros y terminó ronco de hacer el ruido con la boca.


Hoy sé que fue maravilloso gracias a las personas extraordinarias que se ocuparon de crear una FELIZ NAVIDAD. Yo procuraré reinventar un año tras otro la Navidad para las personas que tanto quiero.









FELIZ NAVIDAD




lunes, 22 de diciembre de 2008

Día de Andalucía 08 - I.E.S. BÛRY AL-HAMMA

Día de Andalucía Curso 2007-08
CERTAMEN LITERALIO-POESÍA- alumnos y padres
I.E.S. BÛRY AL-HAMMA
BAÑOS DE LA ENCINA (JAÉN)
CANTO UN PUEBLO ANDALUZ
Canto a un pueblo con solera, dibujado entre jaras, encinares verdes y olivos milenarios, capitaneado en lo más alto su bella fortaleza, ondeando tres banderas: europea, española, y andaluza blanca y verde, verde y blanca aún con más fuerza.

Baños de la Encina, nombre y apellidos tienes. Villa majestuosa y sencilla, a tomillo y romero hueles.

Pueblo romano, moro y cristiano, todos ellos estuvieron y en sus admirables edificaciones, sus huellas nos dejaron.

Grande entre los grandes, por la gente buena, por su buena gente. Escenario de mi vida, amor entre mis amores.

Tierra de labradores, que dejan el sudor en los surcos de su zarandeada tierra. Hombres que buscan para sus hijos sombra y bienestar, entre los libros que no tuvieron.

Tú que me viste nacer, tú que crecer me has visto, tú mi pueblo bueno, me verás irme sin llanto ni pesar, en mi partida sé que tú me abrazarás para siempre.
D. Pedro Benavides Ruiz, jefe de estudios del instituto hace entrega del premio del Certamen de poesía para padres y madres, 1º premio Ana Ortiz
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El 27 de febrero se celebraron las actividades complementarias de la celebración del día de Andalucía. Como ya es tradición en este Centro se organizaron actividades de diverso tipo orientadas a potenciar la cultura y tradición andaluzas: Exhibición de bailes, lectura de poemas, concierto de música a cargo de alumnos/as del Centro. Nos hicieron pasar una agradable jornada.
"Cucharrada" Profesores/as y madres repartieron al alumnado el típico cucharro, que miembros de la Asociación de Madres y Padres habían preparado. Asimismo el AMP contribuyó con el pago de los gastos de esta actividad. Alumnado,profesorado y madres compartimos una actividad distendida y alegre que disfrutamos todos juntos.

domingo, 21 de diciembre de 2008

MOZAR, EL NIÑO PRODIGIO








XVIII EDICIÓN DEL CERTAMEN
"JÓVENES PERIODISTAS"









MOZART, EL NIÑO PRODIGIO

Al recordar su 250aniversario, todos hablamos de un genio, de u niño prodigio. Su música y su talento mundial mente conocido y reconocido nos hace recordarlo y admirarlo.
Hoy me pregunto si no fue en realidad un niño explotado por su padre, la ambición de su padre, hizo de Mozart un niño sin infancia, sin amigos.
En nuestro tiempo vemos en televisión como niños de seis años trabajan y ponemos el grito en el cielo. Mozart trabajaba con su padre desde los cinco años. Su genialidad le robó la infancia, la inocencia, a cambio recibió: aplausos en las cortes, viajes, fiestas y bienestar para su familia.
¿Esto mereció la pena? Un niño sin infancia es cono un lago sin agua, que en realidad no es un lago.
Querido Mozart:
Sé que las mujeres fueron muy importantes para ti, tu madre, tu hermana y tu esposa, fueron las que más amor te dieron y por las que te mereció vivir.
Yo como mujer, sé que sería fácil amar a un niño como tú: niño y a la vez adulto, maduro, y responsable.
Nos dejaste tu música, tu vida en un papel, tus juegos y risas en unas partituras. Entre las maletas y el polvo del camino de tus viajes, quedó la huella de un niño que dejó de ser lo para enriquecer la música, para dejarnos un legado tan importante como nos has dejado. En tu corta vida has dado más vida que el más longevo de la tierra. Gracias querido genio, gracias a ti puedo amar la música.
Me llamo Ana, junto con mis tres hijo, pertenecemos a la Asociación Musical “Jara Tomillo y Romero” de Baños de la Encina, amamos toda la música, clásica y moderna.
Con mucho esfuerzo, esta Asociación formó la banda local. El año pasado celebramos nuestro décimo aniversario.
Mis hijos aman la música, pero no son genios como tú, sólo son niños a los que le encanta jugar al fútbol y montar en bicicleta; por eso he tenido esta reflexión cuando han dicho que este año debíamos escribir sobre Mozart en su 250 aniversario. Yo no he pensado en el genio y sí en el niño que no fuiste. Permanecerás en el tiempo por los siglos, pues la música no muere, permanece con los músicos que interpretarán una y otra vez tus obras, generación tras generación, haciendo que la música cada año que pasa sea aún más hermosa.
Gracias. Ana Ortiz

jueves, 18 de diciembre de 2008

DON QUIJOTE NO ESTABA LOCO, EL DÍA QUE ME OLVIDASTE

Certamen Prensa–Escuela, Organizado por la Delegación de Educación, Diario JAÉN y Caja Granada, entregó el 14 de junio de 2005 los premios de la XVII edición de Concurso “Jóvenes Periodistas” a los doce galardonados. El tema propuesto de redacción era “El Quijote”, al celebrarse el cuarto centenario de su publicación. En la imagen premiados y organizadores.


Plasmar los sentimientos, ideas y reflexiones sobre el papel. Los dos mil doscientos alumnos con edades comprendidas entre los 6 y los 71 años que participaron de centros no universitarios de la provincia de Jaén, tuvieron en el concurso de redacción jóvenes periodistas la posibilidad de expresar lo que pensaban sobre un tema. En esa ocasión EL QUIJOTE.

DON QUIJOTE NO ESTABA LOCO


En un lugar de Andalucía cuyo nombre sí puedo acordarme, vive Ana (ama de casa y escritora por un día). Me he puesto a pensar en la historia de Don Quijote y Sancho Panza y me he preguntado, ¿y si no estaba loco? ¿Y si nadie pudo ver lo que él veía?
Durante su vida leyó tanto, quería saberlo todo sobre caballería, creo que al contrario de lo que se cree no se volvió loco, sino más bien fue sabiduría. ¿Creen vuestras mercedes que los gigantes que él vio no eran gigantes? Pues se equivocan Para Sancho (su fiel escudero) eran sólo molinos de viento, no pudo ver que en realidad eran gigantes, ¡horribles! Con los que había que luchar.
El más grande y fuerte de todos era el gigante del odio que nos derriba a todos y con el que no podemos luchar. La avaricia, la soberbia, la ira, la envidia, y el poder fueron los demás gigantes con los que se enfrentó y no venció Don Quijote ¡hay mi caballero andante! ¿Cómo ibas tú a poder solo con tan gran hazaña? Cuanta angustia sufriría Don Quijote ya que él sólo lo veía, ¡nadie más! Ni siquiera Sancho lo comprendía. Sancho representa la prudencia, la gratitud. Pero ¡ay del que no luche contra la injusticia! Dijo Don Quijote ¡mas le valiera no haber nacido! Dicen que esta historia no fue real sino ficticia, pero yo afirmo que fue real, ya que Don Quijote somos todos cuando luchamos con los gigantes de nuestra sociedad: el poder, don dinero, la mentira, y la frivolidad. Me gustaría traer a nuestro tiempo aquel caballero andante para poder ser su fiel escudero y socorrerle y acompañarle y luchar junto a él contra tan horribles gigantes.




DON QUIJOTE NO ESTABA LOCO - Tercer Premio CATEGORÍA D (Educación de Adultos)
Ana Ortiz Rodríguez. Tamujoso. Baños de la Encina.


Los doce galardonados del Certamen recibieron sus correspondientes premios de manos de miembros del jurado y responsables de las distintas entidades promotoras. El acto de entrega estuvo presidido por la delegada de Educación, Agustina María Rodríguez, que destacó “la dificultad del jurado a la hora de deliberar debido a la calidad de los trabajos presentados” Rodríguez felicitó también a todos los centros participantes, además de señalar la importante labor de los docentes por su apoyo al alumnado.
Y allí a mi lado estuvo mi querida profesora, Luisa López Nava. Gracias a ella empecé escribir. Esta página se la dedico con todo mi cariño, a mi querida seño. Un abrazo
--ESTOS SON LOS TRABAJOS DE LOS PARTICIPANTES, QUE PERSONALMENTE, ME IMPRESIONARON-----------------------------------------------------------------------------------------------
CATEGORÍA C (de 15 a 18 años)
Tercer premio
María Dolores Jiménez. Ciudad de Arjona. Arjona
EL DÍA QUE ME OLVIDASTE
No recuerdo exactamente el día que me olvidaste ni cómo empezó. Sólo recuerdo lo mucho que me querías y cómo mi madre me advertía de que te olvidarías de todo y no la creía. Creía que eso era imposible: ¡Mi abuela no podía olvidarse de mí! Pero fue así, sucedió sin saber cómo y ni porqué. Te olvidaste, te olvidaste de todo: de tus hijos, de tu marido, hasta de mí. Pero yo sí recuerdo, recuerdo cómo era todo antes de que el Alzheimer entrara en tu vida. Tu sonrisa, tu alegría, tus ganas de vivir era lo que más destacaba de tu personalidad. También recuerdo cómo han sido estos últimos años, hasta qué punto han sido difíciles.
Preguntas
Ahora que ya has olvidado todo, me pregunto si en el fondo de tu mente aún te acuerdas de mí. Y aunque no puedas hablar me recuerdas, porque yo sí. Siempre me acordaré de cómo eras antes y procuraré olvidar cómo estás ahora, porque aunque mi madre diga que esto son pruebas que nos pone la vida, nunca creí que pasaría. Me gustaría poner otro final a esta historia y decir que esto nunca pasó, pero lo único que puedo decir es que me olvidaste. Esta carta está escrita para mi abuela: Antonia Vallejo Quiñones. Enferma de alzheimer.
Los trabajos ganadores del certamen fueron publicados por el periódico JAÉN el viernes, 10 junio de 2005

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Poema a mi madre


MADRE
Hoy siento mi alma rota
de verte llorar y sufrir así
prisionera de tu propio cuerpo
prisionera del amargo vivir,
del obligado silencio
del que apenas puedes huir.
Voy a contarte un sueño
que tuve de ti y de mí,
la enfermedad que tú tienes
a quien ocurría era a mí,
¡con qué amor! ¡con qué ternura!
tú cuidabas de mí.
Cuando desperté sentí :
que una madre da la vida entera
sin preguntarse siquiera
si lo tiene que hacer así.
Sólo pido al cielo
el poder hacer por ti
lo que sin pensarlo un momento
sé qué harías tú por mí,
e igual que tú me quieres
quiero quererte yo a ti.


Esta poesía está dedicada a Ana Rodríguez Ortega, mi madre.


Este poema se publicó en la revista “NUNCA ES TARDE” por el Centro de Adultos “Tamujoso” (Baños de la Encina) Coordinadora Luisa López
II Época. Número 15 Junio, 1998

lunes, 15 de diciembre de 2008

Bienvenidos a mis propias cosas



El nombre de este blog está dedicado a mi hijo Antonio, esta es la historia:


Mi hijo Antonio tenía dos años, llego a la cocina con una caja de zapatos en las manos muy contento. Yo le pregunte ¿qué tienes en la caja? y mientras me la enseñaba me dijo "mamá son mis propias cosas" dentro de la caja había unos lápices, un reloj de juguete, unas pegatinas y una foto suya. Recordé con emoción que él se parecía mucho a mi padre y mi padre siempre tuvo una especie de caja fuerte. Ellos necesitaban un lugar para sus propias cosas. Éste blog será para mis propias cosas.................