LOS ESCLAVOS DE BAÑOS DE LA ENCINA: UNA HISTORIA QUE DEBEMOS CONOCER
Hoy, 8 de septiembre, día de la Natividad de Nuestra Señora, quiero recordar una parte de la historia de Baños de la Encina (Jaén) que quizá muchos jóvenes no conocen: la historia de nuestras fiestas de Los Esclavos, dedicadas a nuestros Santos Patronos, Jesús del Llano y la Virgen de la Encina.
Según recoge D. Juan Muñoz-Cobo y Fresco, la devoción a Santa María de la Encina, de la que Baños toma su nombre, se remonta a tiempos muy antiguos. La tradición sitúa su aparición en 1225 o 1226, cuando un labrador que araba unas tierras cerca de la Cuesta de los Santos vio una gran luz y descubrió a la Virgen sobre una encina.
Según esta tradición, la Virgen pidió que se le diese culto y que se construyera un santuario. El Santuario se levantó en un lugar cercano, pero no exactamente en el punto donde tuvo lugar la aparición. Allí permaneció la imagen durante siglos.
Antiguamente, la Virgen vivía todo el año en su Santuario. Allí estaban los santeros encargados de cuidarla y atender su culto. Y cuando llegaba septiembre, con motivo de su fiesta, la Virgen era trasladada al pueblo. El 8 de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora, la Virgen llegaba a Baños y comenzaba su estancia entre los bañuscos. El día 9 comenzaba la novena, y después de las celebraciones regresaba al Santuario.
Aquella era la vida de entonces.
Pero los tiempos cambiaron. En el Santuario no había agua corriente ni luz, y la vida allí fue haciéndose cada vez más difícil. Los santeros fueron trasladándose al pueblo y, finalmente, ya no era posible que la Virgen permaneciera allí sola. Los últimos santeros fueron la familia Montesino. Sus hijos, que todavía viven, pueden dar fe de cómo era aquella vida en el Santuario y de cómo se cuidaba a nuestra Patrona. Finalmente, la Virgen fue trasladada definitivamente a la Parroquia de San Mateo, donde permanece hoy.
Pero para entender por qué hablamos de Los Esclavos, hay que volver atrás.
Desde tiempos antiguos existieron dos cofradías diferentes: una dedicada a Jesús del Llano, conocida como la Esclavitud del Santo Cristo del Llano, y otra dedicada a Nuestra Señora de la Encina.
Y aquí hay algo que conviene aclarar, porque el nombre puede llevar a confusión: “Esclavitud” no hace referencia a personas carentes de libertad. Era un término religioso para expresar que sus miembros eran sujetos a la voluntad de Dios. De aquella antigua Esclavitud de Jesús del Llano procede el nombre de nuestras fiestas: Los Esclavos.
Muñoz-Cobo recoge documentación que demuestra la existencia de esta Esclavitud ya en el siglo XVII. En una capellanía fundada en 1686 se establecen varias fiestas relacionadas con la Santa Cruz, entre ellas la del 14 de septiembre, Exaltación de la Santa Cruz, vinculada a Jesús del Llano. La Virgen de la Encina tenía su propia fiesta el 8 de septiembre, día de la Natividad de Nuestra Señora.
Por tanto, eran dos cofradías distintas, con sus propias devociones y sus propias celebraciones.
Fue posteriormente, en el siglo XIX, cuando ambas cofradías se fundieron en una sola Hermandad. Con esa unión también se reorganizaron las fechas: la fiesta de la Virgen pasó del 8 al 19 de septiembre, mientras que la de Jesús del Llano pasó del 14 al 20 de septiembre. Años más tarde, el párroco Don José Jurado fundó la cofradía de San Mateo y, como la Iglesia celebra San Mateo el 21 de septiembre, se decidió agregar este día a la FIESTA DE LOS ESCLAVOS.
De ahí vienen los días 19, 20 y 21 de septiembre, que seguimos celebrando como las fiestas de Los Esclavos, celebrándose la fiesta por la mañana antiguamente, ahora por la tarde.
Como ha sido costumbre desde siempre, para que la Virgen no se encuentre sola durante los días de su novena en la Parroquia de San Mateo, los cofrades están organizados en nueve coros o grupos. Cada día corresponde a uno: el primer día el coro primero, el segundo el segundo, y así sucesivamente hasta completar la novena.
Después llega la procesión, uno de los momentos más esperados, cuando nuestros Santos Patronos recorren las calles de Baños de la Encina acompañados por su pueblo. El último día, San Mateo acompañaba a la Virgen hasta San Marcos, donde se despedía de su Señora y esta regresaba a su Santuario.
Por eso, cuando llegan Los Esclavos, no estamos solamente ante unos días de fiesta. Estamos ante siglos de historia, ante la historia de dos cofradías que nacieron separadas y que terminaron unidas, ante la historia de nuestros Santos Patronos y ante la historia de generaciones de bañuscos que los acompañaron.
Una historia que debemos conocer para poder transmitirla.
Así lo conozco yo
