Mi noche como primera Villana de Baños de la Encina
PREGÓN DEL IV CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE BAÑOS DE LA ENCINA
17 de agosto
de 2026
Este año Baños
de la Encina está viviendo un momento muy especial: celebramos el IV Centenario
de aquel día en que Baños consiguió el título de Villa. Cuatrocientos años de
historia dan para mucho, y también para que quienes vivimos hoy en nuestro
pueblo podamos sentirnos, aunque sea por un momento, parte de aquella historia.
Y yo, la verdad, nunca imaginé que iba a formar parte de ella de una manera tan especial.
Cuando D. Antonio Las Heras, nuestro alcalde, me comunicó que iba a ser la primera villana de Baños, mi primera reacción fue de sorpresa. Pensé: «Pero Antonio, si yo no soy nadie». No me imaginaba a mí misma ocupando ese lugar, y mucho menos con una capa de villana y el escudo de Baños bordado.
La capa, por cierto, es una auténtica preciosidad. Fue un regalo precioso y está cosida por Loli Romero Arance, que puso en ella su trabajo y su cariño.
Yo ya
participaba, junto a mis compañeras, en la pequeña recreación que se preparó
para recordar lo que ocurrió hace 400 años. Para esta ocasión nació nuestro
grupo de teatro, "La Villa de Baños", y allí estábamos nosotras intentando
llevar al presente aquel momento en que Baños dejó de ser una aldea para
convertirse en Villa.
Y Baños se hizo Villa. Baños villa por sí y sobre sí
Pero mi papel
se fue alargando un poquito más de lo que yo esperaba.
Primero pensé
que aquello era demasiada responsabilidad. Después empecé a verlo de otra
manera y acabé sintiendo un inmenso honor. ¿Por qué no? ¿Por qué no podía ser
yo la primera villana de Baños?
Y así llegó el momento de la representación.
Lo disfruté muchísimo. Los nervios estaban ahí, claro, pero también las ganas de vivir aquello y compartirlo con mis compañeras y con todo el pueblo.
El alcalde Antonio Las Heras me presentó como realmente soy. No había otra pretensión. Soy una mujer de este pueblo, una mujer que quiere a Baños, que disfruta de sus calles, de sus plazas, de sus rincones y de su historia, pero sobre todo de su gente.
Y allí estaba yo. La primera villana de Baños. Y con toda la libertad para decir lo que quisiera.
Y eso hice.
Mi pregón quiso ser, sobre todo, un pequeño homenaje a la gente sencilla. A la gente de antes y a la de ahora. A esas personas que quizá nunca aparecen en los grandes libros de historia, pero que son las que, día a día, hacen que un pueblo siga vivo.
Porque cuatrocientos años de historia no los hacen solamente los grandes nombres. También los hacen las mujeres y los hombres sencillos, los que trabajan, los que cuidan, los que ayudan, los que aman su pueblo y los que van dejando su pequeña huella sin pensar que algún día alguien hablará de ellos.
Y quizás por eso tenía sentido que fuera yo la primera villana.
Y mientras estaba allí arriba, mirando la plaza y viendo a tantos bañuscos reunidos, pensé que aquello era mucho más que ponerme una capa y representar un personaje.
Era un regalo. Un regalo, un honor que no esperaba y que voy a guardar siempre con muchísimo cariño.
Porque aquella
noche, por un momento, yo también formé parte de la historia de Baños.
Y qué bonito es poder decirlo: fui la primera villana de Baños de la Encina.
PREGÓN DEL IV CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE
BAÑOS DE LA ENCINA
Proclamación de la independencia de Baños de
Baeza.
Vecinos: conviene advertir que la Villa de Baños, hasta ahora aldea de la Ciudad de Baeza, hoy se ha eximido de ella, haciendo a Su Majestad la compra del término y su jurisdicción: tanto la Alta como la Baja, Civil y Criminal, mero y mixto imperio, señorío y vasallaje.
Las penas de cámara, calumnias, mostrencos y demás rentas jurisdiccionales que antes se debían pagar a la ciudad de Baeza, desde ahora solo son nuestra responsabilidad. Queda Baños como villa por sí y sobre sí, en virtud de la escritura que se le otorgó en la Villa de Madrid a 17 de agosto de este año de 1626.
¡¡VECINOS, A PARTIR DE HOY CAMINAMOS SOLOS!!
Y la Carta fue firmada ante don Juan de Otálora, aquí presente, criado del Rey nuestro Señor, su escribano y oficial mayor de la Secretaría de Hacienda. Y por dicha venta se ha pagado a la Real Hacienda 38.405.599 maravedíes de vellón, y esta Villa tiene carta de pago de ello. Y por el privilegio de su independencia, se le ha dado facultad cumplida de poder celebrar cada año, el primero de enero, su Cabildo y la elección de alcaldes ordinarios que ejerzan el gobierno de la Villa.
Y por dicha jurisdicción ordinaria, también se podrán nombrar regidores, alcaldes de la Hermandad, alguacil mayor y demás ministros, veedores, peritos y otros oficios necesarios para el Gobierno y Administración de Justicia de esta Villa, y causa pública de ella.
Y es que, a partir de hoy, somos villa por sí y sobre sí... y
comenzamos nuestro andar como pueblo, sin ir de la mano de la ciudad de Baeza.
Ilustrísimo señor alcalde, don Antonio Las Heras; don Juan de Otalora, don Luis Molina de la Cerda; queridos vecinos:
Buenas noches.
Hoy celebramos cuatrocientos años de un momento que cambió para siempre la historia de nuestro pueblo. Cuando hace unas semanas sonó el teléfono en mi casa y me comunicaron que habían pensado en mí para pronunciar este pregón y para ser nombrada Villana, lo primero que me salió del alma fue decirle al alcalde:
-¡Pero, Antonio, si yo no soy nadie! -pensé-. No soy una persona ilustre, no tengo una gran carrera...
Y, sin embargo, cuando colgué, pensé en mi vida, en mi pueblo, en todas las personas sencillas que, sin grandes títulos ni reconocimientos, hicieron y hacen grande a Baños.
Comprendí que quizá no hacía falta ser una persona importante para aceptar este honor. Me dije: «¿Cómo que no soy nadie? Claro que soy alguien.
Soy una mujer de este pueblo. Una mujer enamorada de Baños, de sus calles, de sus plazas, de sus rincones, de su historia y, sobre todo, de su gente. Y acepté con un inmenso orgullo convertirme en la primera Villana de Baños.
Y me emociona especialmente que esa primera figura sea una mujer. Durante siglos, las mujeres han sostenido este pueblo con su trabajo, con un esfuerzo silencioso que muy pocas veces ocupó un lugar en los libros de historia.
Acepté porque quería hablar en nombre de la gente sencilla. Así que este año, cuando se celebran los cuatrocientos años de nuestra independencia como Villa, la voz del pueblo la tiene una vecina de a pie.
Hoy celebramos cuatro siglos de HISTORIA con mayúsculas.
Aquello fue mucho más que un documento. Fue el momento
en el que nuestros antepasados decidieron escribir su propia historia. El
momento en el que demostraron que este pueblo era capaz de gobernarse, de
decidir su destino y de caminar con identidad propia.
Y aquí seguimos. Cuatrocientos años después. Con la misma dignidad. Con el mismo orgullo. Con el mismo amor por esta tierra.
Y vaya si tenemos motivos para presumir. Somos uno de los Pueblos Más Bonitos de España. Lo sabemos cada vez que levantamos la vista y vemos nuestro imponente Castillo, como un eterno guardián de piedra y tapia que ve pasar la vida cotidiana de nuestro pueblo y ha sido testigo del paso de generaciones y siglos.
Pero la verdadera grandeza de Baños no está solamente en la belleza de sus monumentos. La verdadera grandeza está en el alma de su gente. Porque ser bañusco no consiste únicamente en haber nacido aquí. Ser bañusco es llevar este pueblo en el corazón. Es emocionarse cuando suenan nuestras campanas. Es regresar y sentir que el Castillo sigue esperándonos como siempre. Es cruzarte por la calle con un vecino, llamarlo por su nombre y pararte a preguntar cómo está.
Eso es un pueblo.
Pero la libertad que hoy conmemoramos no se ha mantenido por sí misma. Se ha conservado con el lomo doblado, con las manos llenas de callos y con el sudor de generaciones enteras de bañuscos.
Mi recuerdo más emocionado y mi respeto
más profundo es hoy para nuestros padres, nuestros abuelos y nuestros
bisabuelos. Para aquellos hombres y mujeres que trabajaron juntos, codo con
codo y de sol a sol: En la aceituna. En la huerta. En la siega. En la era. En
la sierra... Aquellos que padecieron madrugadas de invierno y sufrieron el
calor sofocante del verano, el cansancio, el sacrificio y muchas privaciones.
Permitidme
ahora hacer un alto en el camino. Quiero leeros este precioso poema dedicado a
Baños que escribió mi querido amigo Antonio Bocanegra:
ATARDECER EN BAÑOS
Castillo, iglesia, calles en roca pura
labrada con precisa artesanía.
Tiempos de conquistas y porfías,
de luchas, de acciones y bravura.
Anochece ya en Baños, con premura
la villa ya es crisol, una alfajía
-sombras, luces de claros mediodías-
cinceles de gloriosa arquitectura.
Dos mulos, como viejos dromedarios,
descienden por la Calle de Mestanza
con música de cascos milenarios.
Y sus hombres de pechos muy leales,
acabadas labores y labranza,
bajan lentos con pasos vesperales.
Y gracias a ese esfuerzo, hoy Baños tiene hijos: médicos, enfermeros, maestros, panaderos, albañiles, abogados, camioneros, electricistas, agricultores, programadores, empresarios, deportistas, poetas y tantos profesionales honrados que llevan con orgullo el nombre de nuestro pueblo allí donde la vida los ha llevado.
Y dentro de ese recuerdo quiero detenerme especialmente en la mujer bañusca. Las que cuidaban y cuidan de sus hijos, de sus mayores y de sus casas; trabajan en el campo y donde hace falta. Mujeres que sacaron y sacan adelante a sus familias desde el silencio, sin esperar aplausos ni reconocimientos.
Porque un pueblo
solo avanza cuando caminan juntos hombres y mujeres, compartiendo
responsabilidades, oportunidades e ilusiones.
Pero cuatrocientos años de historia no son el final de ningún camino. Al contrario, son el impulso para seguir construyendo el futuro. Y ese futuro pertenece, sobre todo, a nuestros jóvenes:
A los que han decidido quedarse. A los que han apostado por levantar aquí su proyecto de vida. A los que abren cada mañana la persiana de su negocio con la ilusión de que Baños siga teniendo vida. A quienes emprenden, arriesgan y creen que se puede construir un futuro sin renunciar a sus raíces.
A quienes dedican su tiempo a nuestras asociaciones, a hermandades, al club deportivo y a toda esa vida social que hace que un pueblo siga latiendo.
Y permitidme que haga una mención especial a TV Baños y PTV Baños de la Encina . Gracias a
su trabajo, muchos de nuestros mayores, quienes ya no pueden salir de casa,
siguen sintiendo el pulso de su pueblo, viven nuestras fiestas, nuestras
tradiciones y nuestros acontecimientos a través de su pantalla.
También quiero acordarme de quienes un día tuvieron que marcharse. De quienes buscaron lejos el trabajo que aquí no encontraron. Nunca habéis dejado de ser bañuscos, porque hay lugares de los que uno se marcha, pero jamás consigue irse del todo. Y Baños es uno de ellos.
Yo nunca he necesitado vivir en una gran ciudad para sentir que tenía una vida plena. Porque el amor a Baños no me cabe en el pecho. Me basta con cruzarme con vosotros por la calle. Con saludarnos por nuestro nombre, o por el mote, que eso también hace pueblo. Con compartir la alegría de un nacimiento. Celebrar una boda o con acompañar en una despedida.
Ese ha sido
el mayor regalo que me ha dado la vida durante estos años. Y por eso doy
gracias. Porque tuve la inmensa suerte de nacer aquí, crecer aquí rodeada de mi
familia y amigos, y criar aquí a mis hijos. Y he tenido la enorme fortuna de
compartir con vosotros mi vida.
Dentro de otros cuatrocientos años ninguno de nosotros estará en esta plaza. Pero ojalá quienes entonces celebren este aniversario puedan decir que nosotros también estuvimos a la altura. Que cuidamos de nuestro pueblo. Que respetamos su historia. Que protegimos su patrimonio. Que mantuvimos vivas nuestras tradiciones. Y que dejamos a quienes vinieron detrás un Baños todavía mejor del que nosotros recibimos.
Porque la historia de un pueblo no se escribe solamente
en los libros. La escriben sus vecinos cada día: con su trabajo, su esfuerzo,
su honestidad.
Deseo terminar volviendo al principio. Al comienzo de este pregón dije que yo no era nadie. Hoy sé que estaba completamente equivocada. Porque quien pertenece a un pueblo como Baños nunca puede considerar que es nadie. Es hijo de una historia que se ha ido forjando con los siglos. Es heredero del esfuerzo de quienes nos precedieron.
Hoy he tenido el inmenso honor de ser la primera Villana de Baños de la Encina. Y ese será, sin duda, uno de los mayores orgullos de toda mi vida. Pues no existe reconocimiento más grande que el que te conceden tus propios vecinos.
Miremos con orgullo nuestro Castillo. Y sintámonos
profundamente agradecidos por pertenecer a esta tierra privilegiada. Porque
mientras exista una sola persona que quiera a Baños como nosotros lo queremos...
Baños siempre tendrá futuro.
Imagino la alegría de nuestros antepasados cuando supieron que, desde aquel día de hace hoy 400 años, Baños era una villa.
Y hoy, cuatrocientos años después, quiero
unirme a esa alegría -uniendo pasado y presente- gritando con todos vosotros:
¡Baños! ¡Villa
por sí... y sobre sí! ¡Viva la Villa de Baños de la Encina! ¡Muchísimas
gracias!





















.jpg)














.jpg)




.jpg)

