Para esta entrada no estaría mal dar al play de este vídeo y comenzar a leer
Bailar agarrado pasó a la historia ¡Chicas formamos ya parte de ella!!!!!
Hoy desando el camino 1976. Cada uno trace una fecha 1 9 _ _ Cuando damos una ojeada al no tan lejano pasado alcanzamos a comprender que todo instante vivido valió la pena, fue sublime e irrepetible. O quizás los malos momentos los deshacemos como si no hubiesen existido.
Es media tarde y le doy la última vuelta a “La Toga” un rulo grande en el centro de la cabeza y el pelo completamente estirado con el cepillo haciendo circulo sobre ella sujetándolo con unas pinzas larguísimas, esta forma de alisar el pelo puede ser bastante eficaz ¡claro si no llueve o hay humedad! (La plancha para el pelo aún no existe), la moda es llevar un pelo sumamente lacio, y el mío es muyyy rizado y lleva muchas horas cuidarlo, como novedad unos sobrecitos de champú han salido al mercado que deja el cabello maravilloso.
En el espejo del armario del dormitorio pongo un poquito de sombra, rímel, y carmín. Estreno una falda gris, plisada con una tabla delante de unos 30 cm montada y sujeta por un gran alfiler plateado, camisa camisera blanca, jerséis marino de pico, botas altas blancas y una capa color café con leche de paño. Mi pelo quedó perfecto!!!!!!!!! Lista para pasar la tarde-noche del domingo.
Bajando la calle, ya estoy en la C/Amargura, llamo con los nudillos con gran acento a la puerta de mi amiga Juanita, siempre reconocimos quien llamaba por el modo de hacerlo. Ya está casi lista, retira el peinador de sus hombros, allí también está Marí esperando (Las amigas no quedan, se llaman unas a otras y salen juntas desde la casa de la más tardona)
Repiquetean las campanas de la iglesia, el segundo toque para misa, bajamos por El Cotanillo, ese día todas riendo y comentando nuestro estreno, todas faldas plisadas es el estilo de ese invierno.
La homilía ha sido cortita y subimos pronto la Calle Mestanza hacia el ¡BAILE EN EL SALÓN DEL FRANCÉS! La entrada cuesta un duro, es todo el presupuesto de mi pequeño monedero, ni una bolsa de pipas, pero nos conformamos pensando que si comes pipas después te fríes de sed y como para refresco no llega tampoco.
Los chicos fuman en la puerta, quizás bajas la cabeza al sentirte revisada de arriba abajo. Ya dentro del baile la música suena y el corazón baila. Nos acomodamos en nuestra silla de madera dejando el abrigo sobre el respaldo, pero poco esgrimiremos esa silla tan estricta. Enseguida bailamos suelto sobre todo las chiscas, los chicos permanecen más en la barra donde no habrá ni una sola chica. En ninguna pista de baile podía faltar Abba, Bony M, Bee gees etc. música por la que te dejabas llevar contoneando aquel nuevo cuerpo de mujer.
Pero llega la hora del baile lento, agarrao´. Aquí todo cambia si no me saca un chico a bailar me quedaré sentadita, con lo que me gusta bailar (la verdad es que nunca me quedé sentada). La chica no puede pedirle a un chico bailar, pero en cierta manera una sutil mirada o sonrisa podía ayudar pero la verdad es que tampoco estaba muy bien visto.
Deseo con todas mis fuerzas que él me saque a bailar, por lo que a la pregunta de otros chicos “¿Bailas?” Respondo ese absurdo “No me apetece” establecido para la educada negativa. Pero de pronto mi corazón empieza a latir con una brutal fuerza, Mari me ha dado un disimulado codazo “No mires pero él viene hacia aquí, creo que te va a sacar a bailar” Entonces suplico “Dios mío que no saque a otra porfa” Y lo deseo con tanta, tanta fuerza que él irremediablemente llega hasta mi mesa, pero ¿y si es a otra de las amigas?????? Ahí ya me siento morir, ¡no, no porfa a mí!!!! Entonces como si lo intuyese su corazón él me mira y se acerca con esa extraordinaria pregunta ¿BAILAS? Casi sin voz contestas un sí que apenas se escucha e intentas ponerte en pie y que no se note que tiembla hasta el alma misma. Nos dirigimos a la pista de baile, él va detrás y yo busco un hueco entre las parejas que ya bailan. Sus manos se posan sobre ambos lados de la cintura, el calor de su mano me penetra como fuego, y mis manos se colocan sobre sus corpulentos hombros. Comenzamos a bailar y todo desaparece envolviéndonos una nube de mil colores, la letra de la canción es ideal y mi corazón la tararea intentando que llegue a él. Los cuerpos no llegan a rozarse ¿o me ha rozado? Creo que sí, lo debo retirar con las manos?? Bueno sí un poquito no piense que soy fácil, pero la verdad es que le apretaría contra mí, pero si tiene que ser será, tiempo al tiempo. Y el tiempo pasó y cada domingo era una aproximación hasta que llega el día que te aprieta contra él, y dices sí, sin decir nada. Y un beso casi invisible se posa sobre mi pómulo derecho, sin respuesta sólo el indulto.
Así comenzaron tantas y tantas parejas de aquella época. Ni mejor ni peor que ahora, fue nuestro modo de decir te amo. Algo que queda para la historia, una historia que quedó anónima en el asombroso libro de los recuerdos.
Siempre se repite la historia, con diferentes letras pero el hombre sigue enamorándose.