domingo, 1 de febrero de 2009

Fiesta de la Candelaria






Fiesta de la Candelaria

Fiesta popular celebrada por los cristianos, en honor a la Virgen de Candelaria, aparecida en Candelaria, Tenerife (Islas Canarias) a principios del siglo XV. Tiene lugar el 2 de febrero, Día de la Candelaria, en algunos lugares se extiende durante varios días generalmente por ser la patrona del lugar. En las islas Canarias es ésta una gran fiesta, especialmente en Santa Cruz de Tenerife, en la población de Candelaria, situada a la orilla del mar, sobre un arenal, frente a la antigua ensenada, a 25 kilómetros de la capital. Allí se halla la basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona del archipiélago canario. Hay más de una treintena de lugares en Hispanoamérica que llevan el nombre de Candelaria, probablemente por influencia de las Canarias, que eran paso obligado para ir al nuevo continente.
Los actos festivos varían en cada pueblo o ciudad, pero en la
Andalucía interior suelen estar centradas en una o varias hogueras, con bailes, comida y bebida alrededor.
La fiesta de la Candelaria se llama así porque en ella se bendicen las candelas que se van a necesitar durante todo el año, a fin de que nunca falte en las casas la luz tanto física como espiritual. Los fieles acuden a la misa de este día con las velas, que son bendecidas solemnemente por el sacerdote y a continuación se hace una corta procesión entre dos iglesias cercanas o por el interior de la misma iglesia, con las velas encendidas, cantando el Nunc dimittis servum tuum ("ahora puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Redentor..." el himno que entonó el anciano Simeón, sacerdote, cuando María le presentó a Jesús en el templo. Esta fiesta tenía gran significación cuando la única luz en las casas era la de las velas y candiles.


Baños de la Encina



En la Parroquia de San Mateo la presentación de todos los niños bautizados en el pasado año 2008, a la Virgen de la Encina, esta presentación se realizo por primera vez el año pasado y ha vuelto de nuevo a celebrarse con 25 niños convocados a este acto tan entrañable.


Baños de la Encina el 2 de febrero los vecinos se reunen en torno a grandes hogueras, por barrios, ofreciéndose entre sí las viandas más preciadas. No falta el vino del Valle de Bailén, provocando los sones y bailes propios de esta festividad, como los cantos de corro en torno a la lumbre.



En esta entrada quiero relatar como se vivía el día de la Candelaria en mi época ¡bueno cuando era una cría!
Lo primero que había que hacer era buscar días antes la leña para hacer la hoguera. Cuando salíamos a las cinco de la tarde del colegio, íbamos a los eucaliptos cercanos y recogíamos las ramas caídas y secas, también nos acercábamos a los olivares próximos en busca de las ramas que cortaban los cortadores del olivo y esperaban ser quemadas, así sin saberlo hacíamos un favor al trabajador que iba a quemar ramón (así llamamos a las ramas cortadas y que hay que eliminar de los olivares)
Ya teníamos lo principal, la leña estaba apilada en la calle, siempre buscábamos un lugar terrizo donde hubiese espacio para no molestar a ningún vecino. Mi pandilla siempre se ponía enfrente de la casa de "Colache" ya que en esa época no había casas allí.
Otra de las cosas que había que preparar con tiempo o guardar durante todo el año eran los botijos viejos o que se les estropeaba el asa o rezumaba demasiado y hacían el agua mala; se guardaban en la cámara de la casa y los sacábamos el día de la Candelaria.
Encender la hoguera era toda una proeza ya que la lluvia casi siempre nos tenía la leña mojada. Cuando prendía bien empezábamos a jugar a la flor del romero, era un juego en parejas, le dabas la mano a la que tenías al lado, si era el chico que te gustaba era una ocasión perfecta para sentir el roce y el calor de su mano… se hacía unos arcos con las manos entrelazadas y mientras cantabas ibas pasando por debajo de los muchos arcos que se habían formado.
.
A la flor del romero,
romero verde,
el romero se seca ya no florece,
ya no florece, ya ha florecido.
La vergüenza de los hombres ya se ha perdido,
de las mujeres no digo nada,
que se van con los novios de madrugada.
A la flor del arco iris se retira la tormenta,
yo me enamore de ti
porque me traía cuenta…
.
Cuando la hoguera perdía fuerza se hacía un corro alrededor de ésta, ahí entraban a jugar los botijos; estos se llenaban de arena, azulete, o polvos colorao´s El botijo iba pasando de mano en mano por el corro, lo importante era que no cayese al suelo, pues cuando se rompían todos se acababa la diversión; si no conseguías coger el botijo te caía en los pies siendo señalado entre todos y eliminada del corro. Mientras jugabamos contabamos así:
.
Ese del bigotillo
no bebe agua
porque con el bigote
rompe la jarra.
Dale con el he,
con el he, con el halla,
dale con el he
con el he que no se vaya.
.
Eché un limón a rodar
y en tu puerta se paró
y hasta los limones saben
que nos queremos los dos.
Anda borrico de aquí
que aquí no se vende paja
que lo que se vende aquí
son unas buenas muchachas...
.
Ese que va por ahí
no le pinta la corbata
y le vamos a poner
el rabillo de mí gata.
Eres feo eres feo
eres feo rematao´
y en la caja de los mixtos
tienes que venir pintao´.
Feo de noche, feo de día,
por la mañana y al medio día.
Eres feo eres feo
eres feo rematao´
y en la caja de los mixtos
tienes que venir pintao´.
.
Todo acababa cuando la hoguera se consumía, ¡por eso no se encendía hasta que no era de noche!. Disfrutábamos de las brasas, te quedabas embobado mirando las llamas, no queríamos que la noche con sus juegos acabase. Recuerdo bien como "Carmen la Colache" llegaba sobre las doce con unos cubos de agua y apagaba las ascuas y hacía un poco de picón para su casa "La vida está muy achucha´ y esto no se puede desperdiciar" nos decía. ¡Aún hoy lo recuerdo y me da una rabia…! Esta buena mujer sin mala intención nos aguaba la fiesta, y nunca mejor dicho, terminando la fiesta antes de lo deseado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Y de San Blas, ¿que nos cuentas?

Recuerdo las tardes lluviosas que yo misma bajaba a bendecir las rosquillas, ¡qué hambre pasaba en la misa!

Ana dijo...

La verdad es que siempre te ocupaste de bajar a la iglesia, desde muy, muy pequeña. Deberías escribirlo tú.

elcotanillo dijo...

Hace ya mucho, mucho tiempo, hablando de cosas y casos con un buen amigo, entramos en materia y vino a cuento la inmortalidad y el maestro Unamuno. Llegamos a puerto concluyendo que cuando los escritos pasan a formar parte de la memoria colectiva la deseada inmortalidad está cerca. Gracias por este granito.

Ana Ortiz Rodríguez dijo...

Viniendo este comentario de elcotanillo todo un elogio para esta servidora. Gracias